Todas las noches empezaba la elección del libro para que mi mamá me lo leyera y esa era quizá una de las decisiones más complicadas e importantes de mi vida en ese momento, era tan difícil tomar una decisión entre la gran colección de cuentos infantiles, pero al final, después de varios eemmmm…, noseeee… mmmm… elegía el mismo de casi todas las noches, el soldadito de plomo únicamente por que al abrir el libro un soldadito de papel salía en alto relieve como por arte de magia, como si hubiera cobrado vida.Pero la verdad, de la historia del soldadito de plomo no me acuerdo en lo más mínimo, solo se que le faltaba un pié y que en algún lugar de la historia había una bailarina de ballet que al igual que el soldadito salía mágicamente del libro.
Una vez elegido el cuento mi mamá comenzaba a leer con una voz suave, utilizando la técnica perfecta que tienen las mamá para que el niño se duerma rápido y no haya que leer todo el libro, “Había una vez veinticinco soldaditos de plomo, hermanos todos, ya que los habían fundido en la misma vieja…” los ojos comenzaban a cerrarse en medio de mis sueños escuchaba esa suave voz que continuaba leyendo el cuento, cuando estaba a punto de quedar profunda… “Lo primero que oyeron en su vida, cuando se levantó la tapa de la caja en que venían, fue: "¡Soldaditos de plomo!" Había sido un niño pequeño quien gritó esto…” el énfasis que hacia mi mamá en el grito del niño me despertaba, ahí le fallaba la técnica para hacerme dormir pues yo despertaba y ella debía continuaba leyendo, “Cada soldadito era la viva imagen de los otros, con excepción de uno que mostraba una pequeña diferencia. Tenía una sola pierna…” pero preciso la técnica tarde o temprano (más temprano que tarde) le funcionaba, yo terminaba dormida tan rápido que sólo supe que al protagonista de la historia le faltaba una pierna.
Al otro día al darme cuenta de que me había dormido en mitad de historia me lo lamentaba una y otra vez y esperaba ansiosa hasta la noche a la hora del cuento para hacer un gran esfuerzo de no quedarme dormida y por fin saber que pasaba con el Soldadito de plomo.
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