Que bueno era Ese acercamiento a los mundos fantásticos en los que las princesas luego de sufrir porque la malvada bruja o el terrible villano siempre querían tener el poder de su reino deshaciéndose de ellas, terminaban reviviendo luego de haber comido una manzana envenenada, despertando de un sueño de cien años, recuperando la voz y convirtiéndose en humana, casándose con un forastero que luego de haber frotado una lámpara se volvió príncipe o convirtiéndose en princesa luego de haber sido maltratada y humillada por su madrastra y hermanastras.Cada que leíamos un cuento o veíamos una película, quedábamos envueltas en una trama compleja, que a nuestra edad entendíamos, y fuera de eso sabíamos que la princesa iba a sufrir durante el 90% de esta. Le tocaba limpiar, barrer, trapear, lavar ropa, huir del castillo para que no la mataran. La envenenaban, la encerraban en la torre mas alta del castillo o en el mejor de los casos dormía durante casi toda la historia.
Pero, para toda niña valía la pena ver por lo que tenia que pasar nuestra “heroína” infantil, porque sabíamos que al final ¡Viviría Feliz por Siempre! con ese apuesto y valiente príncipe… con el que todavía algunas soñamos pero que pocas han podido encontrar por lo menos algo que se le acerque. Y que muchas otras seguimos esperando, aunque sabemos que los príncipes azules sólo existen en los cuentos, pues… como diría mi mejor amiga: “los príncipes azules solo existen en el momento de conquistar, después se convierten en sapos y ni con besos vuelven a la realidad”
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